¿Cómo empezó todo?

 

Puede parecer increíble, pero empezó con un comentario jocoso que terminó por convertirse en un negocio familiar.

 

Haz un viaje en el tiempo y sitúate a finales de los años 50 del siglo pasado.

 

Rosa y Juanito vivían en la casa junto al mar que éste había heredado de sus padres.

Era una casa con un pequeño terreno sin demasiado valor, ya que su salobridad no permitía cultivar nada más que sandías y uva moscatel.

 

 

 

Los días transcurrían tranquilos entre pescadores y los primeros turistas. Juanito era de los primeros, y acompañado de sus amigos, solía acabar la jornada de pesca pidiéndole a Rosa que preparara la captura para disfrute de todos.

 

Ella cocinaba con gusto, y viendo que su marido improvisaba aquellas comidas con tanta frecuencia, se le ocurrió decir que empezaría a cobrar por cada plato que guisara.

 

 

 

Y con el tiempo, el dicho pasó al hecho.

 

Rosa y Juanito emigraron a Francia en busca de trabajo. Su objetivo era conseguir el dinero suficiente para abrir un restaurante al lado de su casa.Lo consiguieron. Perseveraron.

Abrieron también un hotel.

 

Y el resto… ya lo conoces.

Ha pasado el tiempo y el negocio ha evolucionado:

 

Hemos añadido servicios.

Nos hemos profesionalizado.

Hemos reformado el hotel y el restaurante.

Nos esforzamos por equilibrar la satisfacción de los clientes y la realización del personal.

Competimos con grandes cadenas y agencias de viaje virtuales.

Y luchamos por ser respetuosos con el medio ambiente.

 

Pero el espíritu de nuestro negocio es el mismo que el de Rosa y Juanito.

Compartir contigo el privilegio de vivir en este pequeño paraíso.

Repartir amabilidad, ayuda y servicio.

Ser la llave que abre las puertas de tu felicidad.

Lo que dicen de nosotros:


Sensacional sitio junto al mar. Ambiente tranquilo y acogedor. Ideal para los que buscan una escapada tranquila. Con un amplio restaurante con una terraza en la duna de la playa. El servicio impecable, desayuno muy completo, con zumo de naranja recién exprimido.

Vicente S.

 

Un hotel ideal para desconectar y pasar unos días alejado. Habitaciones con vistas al mar y un restaurante a la altura. Si además te gusta el jazz te va encantar. Un lujo despertarse con estas vistas y escuchando el mar.

Álvaro V.

 

Fue todo un acierto elegir tanto el hotel como el restaurante para disfrutar de  las fiestas navideñas. El trato del personal ha sido fantástico, se nota el cariño que ponen a todos los detalles. ¡Da gusto encontrar profesionales así!

Las vistas de la habitación, la comodidad y tranquilidad nos han encantado. La comida exquisita.

Gracias a la encargada que nos trató estupendamente. Tenemos ganas de volver y lo recomendamos

Mar Z.